viernes, enero 02, 2015

Asuntos Prácticos: Cómo Reclamar el Alma al Diablo.



Este recién estrenado año lleva impreso el número 15, número bien conocido por los tarotista por ser el número del Diablo. Carta inquietante. Tanto o más que el arcano número 13, que muestra un esqueleto con una guadaña, cercenando cabezas, y que se asocia rápidamente con la temida muerte. La carta que las une, la que va en medio, o sea, la número 14, es el ángel de la Templanza. ¡Qué maravilloso trío y que maravillosa transición! Son muchas, probablemente infinitas, las asociaciones que podemos hacer, pero después de interpretarlas y hacer los correspondientes vaticinios, basta sólo con mirarlas, contemplarlas un buen rato, con una mente abierta, meditativa, sintiendo el cuerpo, cómo reacciona el cuerpo ante estas imágenes, qué emociones desatan. Estas imágenes, como las elaboradas imágenes de nuestros modernos publicistas, nos hablan en el lenguaje del subconsciente, no hablan con palabras (de qué serviría), van directo al subconsciente, y hacen su trabajo si se lo permitimos. No son sólo imágenes, son además un secreto y son un poder, cada una de ella es una llave que abre y es una llave que cierra. Bien vale la pena abrirles la mente y el corazón.



Me gustaría hablar del Diablo como arquetipo, como secreto, como poder y como llave. Como arquetipo es el ángel caído, el usurpador, el reglón torcido de Dios, señor de las sombras. Nuestros deseos más inconfesables, las traiciones que nos hicimos y que perpretamos en los otros, todas las emociones enterradas, todos los sueños a los que vamos renunciando por el camino, nuestra negrura y nuestra sombra, las pesadillas que nos pueblan, nuestros vicios, la maldad que nos impulsó, sólo aquel día, a decir o hacer esto o aquello, y fuimos felices en el dolor ajeno, sólo aquel día, en que fuimos malos, sólo un momento de debilidad. ¿Cuándo fue y a qué precio le vendimos el alma a este ángel terrible? ¿Cuándo fue que perdimos la inocencia? ¿Cuándo dejamos de sentirnos sostenidos, impulsados a defendernos o a atacar? Fue ese día, el día que malvendimos el alma, el mismo día que le dimos el poder que tiene. Tanto tiempo hace que ni nos acordamos.



Os diré su secreto. El secreto del Diablo es que no tiene más poder que el que le otorgan nuestro miedo, nuestro infelicidad, nuestro resentimiento y nuestra culpa. El Diablo nos abre la puerta al mundo oscuro de nuestra propia sombra, la sombra jungiana, la que nos conecta con nuestro poder, con nuestra propia luz interior. En algunas culturas, entre ellas la tibetana, estos demonios son deidades protectoras, guardianes del tesoro interior. Si el Diablo nos tienta es sólo para que nos conozcamos mejor, y aprendamos a renunciar a la ilusión del individuo, de la persona, del ser aislado y temeroso.



¿Cómo podemos reclamarle el alma al Diablo? Busca un lugar tranquilo, apartado, dicen que él prefiere las encrucijadas, donde dos o más caminos se cruzan, pero este es sólo el lugar para venderla, no para recuperarla. Quizá quieras ir bajo tu árbol preferido, o en la intimidad de tu alcoba, prende una vela, quema un incienso. Aquiétate, sumérgete en el la quietud y el silencio. Siente tu respiración. ¿Cuál es tu mayor temor? ¿Qué es lo peor que podría ocurrirte? Sostenlo en tu mente, siéntelo en el cuerpo, un miedo intenso, mantén el tipo, autoriza a todas tus monstruosas creaciones a salir y a habitar el momento presente. Trata de permanecer presente, consciente de la respiración y de las sensaciones físicas, sigue evocando estas imágenes, o estos pensamientos o recuerdos, que te perturban, y permanece estable y presente. Respira. 



Este estado de presencia y la respiración consciente acaban diluyéndolo todo. Cualquier visión se origina en la mente, toda visión es mente. No hay mejor disolvente para los miedos que invitarlos a este espacio sagrado de tu divina presencia, aceptarlos y escucharlos sin enredarte en ellos, observarlos sólo como imágenes y sentirlos como sensaciones, abrazarlos con la luz de la consciencia. ¿Cuáles eran tus sueños cuando aún creías que todo era posible? ¿Cuáles son tus sueños ahora? ¿Qué te hace vibrar? ¿Qué te hace sentir conectada, sostenida y valiosa? Puedes traer esto también a la quietud y a la contemplación. Respirar y sentir todo esto.

La Recuperación del Alma es un trabajo chamánico que está en muchas culturas. Es una práctica que todo el mundo puede realizar. Vamos recuperando el alma a medida que conseguimos encarar nuestros miedos, liberarnos del rencor y la culpa y escuchar nuestra voz interior, conectando con la sabiduría interna, la parte nosotros que sabe, que conoce, que re-conoce, acepta e incluye.


Este año 2015 me gustaría recomendar un curso que precisamente se llama la Recuperación del Alma, comienza el próximo 10 de enero, dura todo el año y propone una práctica tibetana antigua pero actualizada que podemos seguir gratuitamente online, de mano del lama Geshe Tenzin Wangyal Rinpoche, representante del Budismo Bön tibetano y que generosamente comparte esta práctica, heredera del chamanismo centro asiático, hecha sencilla y accesible para todas y todos. Os animo a sumaros al grupo que hemos formado en Málaga para seguir juntos la enseñanza, o a formar vuestros propios grupos si vivís en otra ciudad. También puedes hacerlo sola en tu casa si dispones de la disciplina y la motivación suficiente para un curso que dura todo un año, pero creo que el encuentro mensual con el grupo dulcifica y sostiene la práctica individual. En cualquier caso te animo a obtener más amplia información visitando el siguiente enlace.


Que sea provechoso,
que beneficie a muchas almas.
Om Shanti.

Escrito por: Rafael Medina

Visita: Rama-Raíz.

2 comentarios:

Alicia Rios dijo...

Maravilloso el artículo. Quedan plazas para ese curso?

Jose Ignacio García Acosta dijo...

Sí, aún puedes inscribirte. Aquí tienes toda la información:

http://yogasala.blogspot.com.es/2014/12/despidiendo-el-ano-con-lama-tenzin.html

Un saludo.

Más información: saludyhomeopatia@hotmail.com